Salimos de Velilla del Río Carrión o de Cervera de Pisuerga por la Carretera L- 210 hasta Triollo, desde donde una carretera local nos lleva a Vidrieros.
Desde el mismo pueblo de Vidrieros una pista remonta el valle de Pineda siguiendo el curso del río Carrión.
Los primeros kilómetros caminamos en dirección Este, dejando el río a nuestra derecha. Al final de dicho tramo, cruzamos el río por el Puente Pucherin.
A partir de aquí el valle cambia de orientación y la pista asciende levemente en dirección norte hasta Santa Marina, donde el Carrión recibe las aguas del arroyo de Arauz.
De nuevo el valle cambia de dirección. Tras vadear por dos veces el río, caminamos ahora hacia el noroeste por los llanos de la Vega de Correcaballos, alejándonos del cauce.
Volveremos a acercamos al río en el Estrecho, donde el valle se encoge entre las laderas del Lezna (2.206) y el Curavacas (2.524). Al final de la explanada de Vega los Cantos, el Carrión recibe por nuestra izquierda al arroyo del Ves, cuyas aguas se precipitan por la pendiente en una multitud de cascadas. Son las escaleras del Ves.
Un sendero asciende junto por la orilla del arroyo entre las cascadas hasta el mismo pozo de Curavacas.
También podemos llegar continuando por la pista, que cruzan algo mas arriba el río Carrión, al que dejamos trepando ya en busca de sus fuentes.
Quienes decidan hacer este itinerario a pie, deben saber que su longitud y dureza exigen un gran esfuerzo. Pero sin lugar a dudas este esfuerzo se verá compensado por el placer que proporciona caminar por estos llanos despoblados del extenso Valle de Pineda. La sana fatiga y la soledad de estos parajes ayudarán a provocar en el caminante sensaciones de paz y sosíego, que se acentuarán si se pasa la noche al raso y al abrigo de las montañas.
El pozo Curavacas, sobre el cual existen leyendas tan misteriosas como la profundidad de sus oscuras aguas, es un lago de origen glaciar, uno de los muchos que se esconden bajos los circos formados por los hielos entre las cumbres cercanas. Si aún nos quedan fuerzas podremos acercamos hasta alguno de ellos: el pozo del Ves, el pozo Oscuro o la Laguna de Fuentes Carrionas, cuyas aguas sobrantes dan orígen al río Carrión.
Las vegas del Valle de Pineda están sal picadas de chozos y cabañas de pastores. Estos puertos, aunque administrativa mente pertenecen a la provincia de Palencia, son propiedad de gentes de los valles de la Liébana, en la vecina Cantabria.
Los pastores de esos pueblos se afanan durante el verano cuidando aquí sus ganados hasta que la nieve les empuja hacia sus casas. Son gente afables y de buen trato, siempre dispuestos a compartir una conversación.
DATOS PRÁCTICOS.
Protección existente. Este sector está incluido en la Reserva Nacional de Caza de Fuentes Carrionas y en el futuro Parque Natural de Fuentes Carrionas y Fuente Cobre.
Mapas.
Escala 1 :50.000. Servicio Geográfico del Ejército. Hoja 106.
Otros atractivos.
El alto valle de Pineda es punto de partida para otras muchas excursiones montañeras. Merece la pena acercarse hasta la Laguna de Fuentes Carrionas, nacimiento del Carrión, enclavada en un magnífico circo glaciar. Los más decididos pueden intentar la ascensión al Curavacas (2.524 m.), a Peña Prieta (2.536 m.), o alguna otra de las muchas cumbres de los alrededores, las hay para todos los gustos.
Desde aquí se puede pasar fácilmente a los vecinos valles de la Liébana · Cantabria·.
FAUNA.
Los grandes mamíferos disfrutan de amplios espacios. El oso pardo se desplaza por dichos valles y montañas en sus correrías. El lobo también tiene presencia en estos pagos. Ciervos y corzos son abundantes y el rebeco deambula en las zonas más altas.
En el río abunda la apreciada trucha común. El pozo Curavacas alberga al tritón alpino y la rana bermeja.
Entre los roedores, en los pastizales de cervuno corretea el topillo nival.
Anidan aquí entre otras aves el treparriscos, el acentor y gorrión alpinos, el pechiazul.
Podemos contemplar también sobre las cumbres el vuelo de las grandes rapaces que anidan en los cantiles y riscos: el águila real, el alimoche y el buitre leonado que tiene su colonia en la cercana Peña Santa Lucía.
Desde el mismo pueblo de Vidrieros una pista remonta el valle de Pineda siguiendo el curso del río Carrión.
Los primeros kilómetros caminamos en dirección Este, dejando el río a nuestra derecha. Al final de dicho tramo, cruzamos el río por el Puente Pucherin.
A partir de aquí el valle cambia de orientación y la pista asciende levemente en dirección norte hasta Santa Marina, donde el Carrión recibe las aguas del arroyo de Arauz.
De nuevo el valle cambia de dirección. Tras vadear por dos veces el río, caminamos ahora hacia el noroeste por los llanos de la Vega de Correcaballos, alejándonos del cauce.
Volveremos a acercamos al río en el Estrecho, donde el valle se encoge entre las laderas del Lezna (2.206) y el Curavacas (2.524). Al final de la explanada de Vega los Cantos, el Carrión recibe por nuestra izquierda al arroyo del Ves, cuyas aguas se precipitan por la pendiente en una multitud de cascadas. Son las escaleras del Ves.
Un sendero asciende junto por la orilla del arroyo entre las cascadas hasta el mismo pozo de Curavacas.
También podemos llegar continuando por la pista, que cruzan algo mas arriba el río Carrión, al que dejamos trepando ya en busca de sus fuentes.
Quienes decidan hacer este itinerario a pie, deben saber que su longitud y dureza exigen un gran esfuerzo. Pero sin lugar a dudas este esfuerzo se verá compensado por el placer que proporciona caminar por estos llanos despoblados del extenso Valle de Pineda. La sana fatiga y la soledad de estos parajes ayudarán a provocar en el caminante sensaciones de paz y sosíego, que se acentuarán si se pasa la noche al raso y al abrigo de las montañas.
El pozo Curavacas, sobre el cual existen leyendas tan misteriosas como la profundidad de sus oscuras aguas, es un lago de origen glaciar, uno de los muchos que se esconden bajos los circos formados por los hielos entre las cumbres cercanas. Si aún nos quedan fuerzas podremos acercamos hasta alguno de ellos: el pozo del Ves, el pozo Oscuro o la Laguna de Fuentes Carrionas, cuyas aguas sobrantes dan orígen al río Carrión.
Las vegas del Valle de Pineda están sal picadas de chozos y cabañas de pastores. Estos puertos, aunque administrativa mente pertenecen a la provincia de Palencia, son propiedad de gentes de los valles de la Liébana, en la vecina Cantabria.
Los pastores de esos pueblos se afanan durante el verano cuidando aquí sus ganados hasta que la nieve les empuja hacia sus casas. Son gente afables y de buen trato, siempre dispuestos a compartir una conversación.
DATOS PRÁCTICOS.
Protección existente. Este sector está incluido en la Reserva Nacional de Caza de Fuentes Carrionas y en el futuro Parque Natural de Fuentes Carrionas y Fuente Cobre.
Mapas.
Escala 1 :50.000. Servicio Geográfico del Ejército. Hoja 106.
Otros atractivos.
El alto valle de Pineda es punto de partida para otras muchas excursiones montañeras. Merece la pena acercarse hasta la Laguna de Fuentes Carrionas, nacimiento del Carrión, enclavada en un magnífico circo glaciar. Los más decididos pueden intentar la ascensión al Curavacas (2.524 m.), a Peña Prieta (2.536 m.), o alguna otra de las muchas cumbres de los alrededores, las hay para todos los gustos.
Desde aquí se puede pasar fácilmente a los vecinos valles de la Liébana · Cantabria·.
FAUNA.
Los grandes mamíferos disfrutan de amplios espacios. El oso pardo se desplaza por dichos valles y montañas en sus correrías. El lobo también tiene presencia en estos pagos. Ciervos y corzos son abundantes y el rebeco deambula en las zonas más altas.
En el río abunda la apreciada trucha común. El pozo Curavacas alberga al tritón alpino y la rana bermeja.
Entre los roedores, en los pastizales de cervuno corretea el topillo nival.
Anidan aquí entre otras aves el treparriscos, el acentor y gorrión alpinos, el pechiazul.
Podemos contemplar también sobre las cumbres el vuelo de las grandes rapaces que anidan en los cantiles y riscos: el águila real, el alimoche y el buitre leonado que tiene su colonia en la cercana Peña Santa Lucía.
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