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Información de Turismo Rural de Salamanca. - Turismo Rural

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Información de Salamanca

El turismo rural de Salamanca es excepcional y se configura entorno a una gran variedad de alojamientos rurales con encanto, y de recursos naturales mundialmente reconocidos como Los Arribes del Duero, la Sierra de Francia o la comarca de las Batuecas.

Las tierras salmantinas están llenas de agradables sorpresas. Partiendo de su exquisita capital, el viajero debe acercarse hasta los Arribes del Duero y llegar a las cercanas e impresionantes tierras portuguesas, recorrer el Campo Charro y la vega del Tormes. Para los que prefieren la montaña, las sierras de Francia y de Gata, y para quienes desean olvidarse de todo, no hay mejor descanso que las Batuecas.

Casas rurales con encanto, hoteles rurales, posadas, centros de turismo rural y albergues abrirán sus puertas para que usted disfrute del turismo rural y el turismo activo de Salamanca.

Rutas de Interés

Ruta Entre murallas y fortalezas

LA ANTIGUA MIROBRIGA:
La comarca de Ciudad Rodrigo ocupa el sector suroccidentaI de la provincia, en su confluencia con las limítrofes tierras de Cáceres y Portugal. En ella conviven destacados parajes naturales con interesantes propuestas históricas y monumentales. Ciudad Rodrigo es algo así como el epicentro de esta zona. La antigua Miróbriga se asienta a las orillas del río Agueda. Una buena forma de recorrer la localidad puede ser el paseo por el trazado de las murallas que le dan cobijo, en uno de cuyos extremos destaca el castillo de Enrique II de Trastámara, hoy convertido en parador nacional de turismo. Pero es necesario sumergirse en el entramado urbano y visitar la catedral, la plaza Mayor con su Ayuntamiento, sus numerosos palacios y casas solariegas (de los Castro, de los Aguila, de la Marquesa de Cartago, de los Vázquez, de los Miranda...), sus iglesias (San Andrés, San Agustín, San Francisco...). El mes de febrero es una buena época para visitar Ciudad Rodrigo, momento en que celebra su Carnaval del Toro (fiesta de interés turístico nacional).

PELEAS FRONTERIZAS:
Una de las rutas que discurren por la comarca en torno a Ciudad Rodrigo es la que recorre las fortificaciones de frontera, testimonios de un pasado de guerras y enfren tamientos en los que la división hispano-lusa sufría constantes modificaciones. San Felices de los Gallegos acoge una destacada fortaleza medieval. También es parada obligatoria la Estación Arqueológica de Siega Verde. En Aldea del Obispo se encuentra uno de los mejores ejemplos de arquitectura militar abaluartada del occidente peninsular: el Fuerte de la Concepción. Y todo ello enmarcado en un paisaje singular, el que modelan las Arribes del río Agueda.

ENTRE VALLES Y RISCOS:
El paso por uno de los sistemas montañosos de la provincia, la Sierra de Gata, depara la vista de ríos cristalinos, antiguas calzadas romanas y atractivos senderos en plena naturaleza. El Agueda es una constante en todo el recorrido y, en algunas partes de su cauce, aparece tan encajonado entre rocas que los lugareños conocen a la zona como Los Riscos. No faltan enclaves urbanos de importancia, como el núcleo de Sancti Spiritus. Fuenteguinaldo ofrece al viajero la oportunidad de disfrutar de un curioso ejemplo de arquitectura tradicional. El valle del Agadón se relaciona con paisajes de encinares y dehesas, que recuerdan las afamadas ganaderías que han dado celebridad al campo salmantino.

AL RICO FARINATO
La gastronomía de esta comarca tiene en el farinato uno de sus platos más destacados. Se trata de un embutidos a base de miga de pan, grasa de cerdo, pimentón y especias, que suele tomarse acompañado de huevos fritos. Tampoco hay que desdeñar unas buenas «patatas meneás», una rica chanfaina o una refrescante limonada. La repostería está ampliamente representada con los bollos maimones, las perrunillas, los almendrados o los repelaos, que ponen un suculento colofón al festín tradicional.

La capital salmantina es una de las ciudades más hermosas de Castilla y León. Pero la belleza, mezcla de serenidad y agitación, de la capital charra, no debe eclipsar magníficas propuestas que se esconden en la provincia. Las tierras fronterizas con Portugal conforman el bello paraje de las Arribes del Duero. Quienes gusten de la montaña disfrutarán en las sierras de Gata, de Béjar y de Sierra de Francia. Pero estos son también lugares de campo y dehesas y cobijo histórico de condes y duques. Sin olvidar enclaves como Alba de Tormes, Ciudad Rodrigo, Candelario o La Alberca.

Cosmopolita y llena de encanto

A LA SOMBRA DE LA UNIVERSIDAD:
La capital salmantina debe mucha de su importancia y fama mundial a la Universidad, institución que se asienta en la ciudad desde el siglo XIII. Salamanca es una ciudad para ser recorrida a pie, deteniéndose en los magníficos ejemplos de arquitectura plateresca que jalonan sus calles. El recorrido bien puede comenzar en su espléndida plaza mayor porticada, proyectada por Churriguera y que ha sido declarada Plaza Mayor de Europa (en 2005 cumple 250 años). De ahí pasamos a la célebre casa de las Conchas, el edificio más representativo del arte de la época de los Reyes Católicos, en la que cabe destacar su primorosa rejería gótica, el patio y la escalera. La espectacularidad barroca sale al paso en las fachada y torres de la Clerecía.

DOS CATEDRALES EN VEZ DE UNA:
Salamanca es una de las pocas ciudades en el mundo que puede presumir de albergar dos catedrales. La Vieja es un monumento integrado en los cánones del estilo románico. Uno de sus elementos más destacados es la Torre del Gallo y el Patio Chico constituye uno de los rincones más acogedores de la capital. La Catedral Nueva, construida entre los siglos XVI y XVIII es una de las últimas manifestaciones del gótico, grandiosa y profusamente ornamentada en su exterior. La iglesia de San Esteban destaca por su hermoso pórtico renacentista, especialmente delicioso cuando el sol alumbra sus miles de detalles decorativos.

PALACIOS Y MUSEOS:
Entre los edificios civiles más destacados de Salamanca hay que referirse al plateresco Palacio de Monterrey, del que sólo queda una cuarta parte de lo que pudo llegar a ser, pues sólo se construyó un ala. Sin olvidar el bello edificio de la Casa Lis, antigua mansión privada de estilo modernista que hoy alberga un museo de artes decorativas. Otras propuestas museísticas de interés son las dedicadas a la automoción, los relojes, las radios o el cine o el museo de la fábrica de harina.

LA RANA OCULTA
La Universidad de Salamanca, la más antigua de España, es tan sólo unos pocos años posterior a las de Bolonia y París. Se trata de uno de los monumentos más representativos del plateresco español. Su célebre fachada está llena de motivos ornamentales, entre los que adquieren nombre propio la célebre rana sobre una calavera. Con el mismo sabor típicamente salmantino, hay que acercarse hasta las Escuelas Menores, una de cuyas aulas acoge la representación del zodiaco de Fernando Gallego.

A la sombra del río Duero

CLIMA ESPECIAL
Tras un sosegado discurrir hasta Zamora por su fértil Ribera, el Duero empieza a encajarse entre las rocas poco después, y su cauce adquiere un relieve muy peculiar que conforma el paisaje de Las Arribes del Duero. Esta singularidad propicia un microclima especial, que augura el éxito de cultivos como naranjos, olivos, almendros...

PARA ESQUIAR
Los paseos por la Sierra de Hilar y su entorno gozan de una larga tradición entre los amantes de la naturaleza. A principios del XX están datadas expediciones científicas para estudiar la flora de estas cumbres. Y recientemente se ha abierto una estación de esquí que ofrece a los amantes del deporte blanco una nueva ocasión para disfrutar de esta actividad invernal. Todo ello entre los parajes impresionantes del espacio natural de Candelario, que se puede transitar por las trochas y veredas serranas.

PAISAJES MUY VARIADOS:
La comarca que se extiende por la provincia de Salamanca ofrece un contraste paisajístico bastante acusado. Por un lado, el llano Campo Charro, en tierras de Ledesma y Vitigudino. Por otro, el original y sorprendente relieve accidentado de Las Arribes del Duero y El Abadengo. La ruta comienza en Ledesma, localidad que sorprende al viajero por su emplazamiento en lo alto de un cerro cuyo contorno marca el Tormes. El interés del conjunto urbano se centra en sus murallas, las iglesias de Santa María y Santa Elena, la plaza Mayor y varias casonas. El recorrido continúa hasta llegar a la presa de La Almendra. Se trata de la mayor edificación de este género en Europa Occidental, con casi cuatro kilómetros de largo y una altura máxima cercana a los 200 metros.

LLEGADA A LOS ARRIBES:
El paisaje cambia por completo a la llegada a Villarino. El Duero se encaja entre las rocas y proporciona impresionantes vistas desde sus miradores, como los de San Cristóbal y La Faya. La vecina localidad de Aldeadávila, a caballo entre Salamanca y Portugal, es otro de los privilegiados balcones que se asoman al singular trazado del río a su paso por esta comarca. Tras detenerse en Pereña, cuyo caserío está dominado por el campanario de su iglesia, dos puntos exigen parada al viajero: el mirador sobre el Duero que constituye la ermita de Nuestra Señora del Castillo, y el Pozo de los Humos, espectacular cascada con cerca de 50 metros de caída del río Uces.

DE CRUCERO POR LA PENINSULA:
La localidad de Vilvestre está emplazada en la falda de un cerro desde el que se disfruta de bonitas vistas. Parte de su interés lo propicia el embarcadero que hay en sus cercanías, del que parten los barcos para realizar un crucero por el Duero. También es interesante el rincón de Saucelle. Aguas abajo, llega La Fregeneda y el puerto fluvial de Vega Terrón, desde el que parte otro crucero hasta Oporto. También se hacen cruceros por el Duero desde la playa del Rostro, en Aldeadávila. Tras abandonar las Arribes, la ruta continúa por la zona del Abadengo. En Lumbrales destaca la iglesia, una casa palacio y la torre del Reloj. Después se pasa por Felices de los Gallegos, núcleo de la Ruta de las Fortificaciones Fronterizas, con su recinto amurallado y su castillo del siglo XIV, sin olvidar el castro de Yecla. El recorrido continúa por Vitigudino, localidad destacada sobre todo por la rica tradición culinaria.

ESPIRITUALIDAD EN LAS MONTAÑAS:
La Sierra de Francia es uno de los parajes más interesantes de Salamanca, con una vegetación exuberante y paisajes que salen al paso del senderista llenos de belleza natural. Uno de esos edenes es el parque natural de Las Batuecas, con un microclima que propicia unas fauna y flora peculiares. Pero también merecen atención algunos caseríos deliciosos, ejemplos de arquitectura y urbanismo tradicionales serranos. Algunos de los más destacados son La Alberca, Miranda del Castañar, Mogarraz y San Martín del Castañar, todos ellos declarados Conjunto Histórico. Visita obligada es el ascenso hasta el santuario de la Peña de Francia, conjunto que acoge a la iglesia, convento, hospedería y plaza, así como los miradores desde los que se contempla un increíble paisaje. En la misma línea de espiritualidad cabe destacar el monasterio de San José de las Batuecas, en La
Alberca, rodeado de un espectacular paisaje. Y para disfrutar de la naturaleza, nada mejor que pararse ante el célebre Chorro, en el valle de las Batuecas.

DUQUES Y JARDINES:
La ciudad de Béjar está enclavada en plena sierra y su conjunto histórico abarca un entramado tortuoso de calles empinadas donde destacan algunos edificios como el convento de San Francisco, el palacio ducal, del siglo XVI, y las iglesias de San Juan, Santa María la Mayor y Santiago. Próximo a la ciudad está el Jardín de El Bosque, villa de recreo fundada a mediados del XVI por los duques de Béjar y que cuenta con un estanque y un palacete renacentista. No muy lejos tampoco queda el Monte del Castañar, con la plaza de toros más antigua de España. Otro de los enclaves que no hay que dejar pasar en la visita a estas tierras es la villa de Candelario, donde sobresalen la iglesia parroquial y la ermita del Cristo del Refugio. Y, para reponer fuerzas, nada mejor que un buen jamón de Guijuelo, localidad chacinera por excelencia que ha hecho de este producto su emblema gastronómico.

CALZADAS Y CAÑADAS:
Los senderistas están de enhorabuena si visitan esta zona al suroeste de la provincia salmantina. Podrán caminar por un tramo de la calzada romana de La Plata, que unía las actuales Mérida y Astorga, y que luego se convirtió en Cañada Real; atraviesa los valles de los ríos Cuerpo de Hombre y Sangusln. También la Cañada Real Soriana Occidental discurre en parte por estas tierras charras, entre dehesas de robles y castaños.

Senderos entre pueblos serranos de la Ciencia Valla El atractivo de las llanuras.

ARTE EN LA CAMPIÑA:
Con la excepción de algunos cerros aislados, las comarcas de la parte oriental de Salamanca ofrecen un paisaje de extensas y onduladas campiñas cerealísticas. Si bien no tan exuberantes como otras zonas de la provincia, estos parajes ofrecen un riquísimo patrimonio artístico y monumental.: Arte y religiosidad se aúnan en estas tierras para ofrecer acabados ejemplos de templos en los más variados estilos arquitectónic especialmente del románico-mudéjar y del gótico. Sin olvidar res tos de antiguas torres y fortalezas, entre los que cabe destacar el castillo-palacio del Buen Amor, en Villanueva de Cañedo, datado del siglo XVI, o la iglesia de Palencia de Negrilla, de estilo gótico y con un magnífico retablo, junto con otra situadas más al este com Villoria o Rágama, en las que se aúnan el gótico y el mudéjar.

CONDADOS Y DUCADOS:
Dos de los núcleos de población más importantes de esta comarca son las localidades de Alba de Tormes y Peñaranda de Bracamonte. La primera de ellas es cuna del ducado de los Alba y cobija los restos de Santa Teresa de Jesús. El paseo por sus calles puede iniciarse en los dos conventos carmelitanos de la población y continuar hacia la iglesia románico-mudéjar de San Juan, las de San Pedro y Santiago, para llegar hasta los conventos de los Dueñas y de las Isabeles. Todo ello sin perder de vista el Torreón, torre del homenaje del que fuera palacio del tercer duque de Alba y que preside la silueta de esta ciudad a orillas del Tormes. También perderse por sus calles es la mejor manera de conocer Peñaranda de Bracamonte, con su conjunto de plazas porticadas y donde destaca la iglesia del convento de Madres Carmelitas, que alberga una magnífica colección de pintura napolitana.

EN LA CUNA DEL TORO BRAVO:
El amplio espacio que se extiende desde la margen izquierda del Tormes, a su paso por la capital salmantina, hasta la frontera portuguesa, son las tierras denominadas Campo Charro. Se trata de un paisaje poco apto para la agricultura y ocupado en su mayor parte por encinares y pastizales, razón de ser de su esencia ganadera. No es difícil, por tanto, ver ganado bravo en estas comarcas. Existen muchas instalaciones que pueden ser visitadas y donde se explica el trabajo habitual en este tipo de explotaciones ganaderas. La andadura por la Ribera del Yeltes y una parada en el balneario de Retortillo son otras buenas opciones para el viajero. El río Huebra también traza un perfil interesante en estas comarcas, donde a veces aparecen pequeñas ermitas como la del Cristo de Cabrera o la de Nuestra Señora del Cueto, cercana a la localidad de Vecinos y emplazada en lo alto de un cerro en medio de encinares con extraordinarias vistas. Y de recuerdo, una de las especialidades artesanas de la comarca: la filigrana charra.

MESAS SURTIDAS
La gastronomía de estas llanuras charras está compuesta por algunos platos contundentes y deliciosos. No podían faltar carnes, como la ternera charra o la morucha salmantina.
Especial atención merece el capitulo de las legumbres, con las afamadas lentejas de la comarca de La Armuña. Sin olvidar esta tradicional empanada que es el nornazo salmantino. Todo ello con el colofón de ricos postres como las perrunillas o los bollos maimones.

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