San Roque de Riomiera, angosto municipio que se extiende por una superficie de 35,7 km2 en la orilla occidental de la abrupta cabecera del río Miera, en el entorno del puerto de Lunada, junto a la provincia de Burgos. La zona está comprendida dentro de la llamada Montaña Oriental, propuesta Lugar de Importancia Comunitaria en la Red Natura 2000. Al este limita con el extenso valle de Soba, Calseca –un enclave de Ruesga– y Miera, mientras al oeste se suceden los términos de Saro, Villacarriedo, Selaya y Vega de Pas.
San Roque de Riomiera formaba parte de la antigua jurisdicción de los Montes de Pas, junto a los vecinos municipios de Vega de Pas y San Pedro del Romeral. En la actualidad, este enclave, compuesto por los núcleos de población de La Concha, Merilla y La Pedrosa, cuenta con 466 habitantes y su economía se basa fundamentalmente en el sector agropecuario.
En la Edad Media en esta comarca se practicaba un pastoreo extensivo con rebaños de composición heterogénea de propiedad señorial y eclesiástica. El aumento de población condujo al desarrollo, a lo largo de la Edad Moderna, de un eficaz sistema semitrashumante de explotación del ganado, que exigía continuos desplazamientos estacionales de las reses y sus pastores, siguiendo un circuito de prados asociados a cabañas-establo.
Este modelo de aprovechamiento, llamado pasiego, penetró en los lugares limítrofes y conllevó una radical modificación del paisaje, desde entonces compuesto por una sucesión de praderías parceladas con muros y salpicadas de cabañas de piedra. Además del valor estético de esta intervención humana a gran escala sobre la naturaleza, la comarca reviste especial interés etnográfico, dado que el funcionamiento del sistema pasiego se vio acompañado de la articulación de infinidad de soluciones prácticas y comportamientos singulares por parte de los grupos e individuos que vivían conforme al mismo.
Patrimonio Arqueológico
Los principales testimonios arqueológicos existentes en el término de San Roque de Riomiera son la cueva de Covallarco y la de Cascajosas, ambas en Merilla. La primera alberga un viejo horno de cal y una estructura de cierre, además de diversos restos óseos y líticos de origen prehistórico. La segunda cavidad ha resultado prácticamente destrozada por una cantera y custodia materiales de la Prehistoria reciente.
Patrimonio Religioso
Del patrimonio religioso del municipio cabe reseñar la iglesia de San Roque en La Pedrosa y la ermita de Nuestra Señora de los Dolores de Merilla. San Roque es un sencillo templo del siglo XVII; en el año 1660 está documentada la presencia de los maestros ensambladores Francisco de la Sierra Esles, procedente de Esles de Cayón, y su hijo Tomás de la Sierra en el contrato de construcción del retablo mayor de esta iglesia. La ermita de Nuestra Señora de los Dolores es un interesante santuario de grandes dimensiones levantado en mampostería y cubierto con lastras, al igual que las cabañas del entorno.
Etnografía
La cabaña pasiega.
En el siglo XVIII se generalizó la costumbre de tener una cabaña en cada uno de los prados: la pasiega surgió de la incorporación de la vivienda al henil. El modelo prototípico es un bloque de planta rectangular y dos alturas. El superior, llamado payo, se destina a almacenar la hierba segada y el inferior a guardar los animales, que se mantienen sujetos al pesebre por las cebillas colocadas a poca altura. Está construido con materiales locales, con entramados de madera y muros levantados en mampostería irregular con doble paramento, utilizándose el barro como aglutinante.
El tejado se compone de lastras de roca arenisca apoyadas sobre la hierba seca que recubre la ripia. En el exterior se abren dos vanos; al superior se accede por una escalera pétrea de aspecto macizo. En el payo se instala separado por paredes levantadas con tablas el sencillo recinto de vivienda.
Con el paso del tiempo, se desarrollan modelos más complejos de cabaña (llamada en estos casos vividora); en éstos, la escalera es sustituida por rústicas solanas de tablazón.
En la actualidad, la mitad de las cabañas está en manos de ganaderos en activo y muchas de ellas siguen asociadas a usos ganaderos, si bien son pocas las familias que viven en ellas y practican la ‘muda’. La mayor parte de estas cabañas pertenece a propietarios ancianos.
El salto pasiego.
Suele representarse a los pasiegos portando una larga vara o palanca. Se trata en realidad de un palo de madera de avellano, flexible y resistente, de más de dos metros de longitud, remachado en un extremo y limpio de corteza con fuego.
Se usaba tradicionalmente para salvar los obstáculos que pudieran interponerse en el camino de los ganaderos. Como en otros casos, este objeto práctico es protagonista de demostraciones de habilidad. En ellas el participante ha de demostrar su agilidad y destreza a la hora de saltar con el palo.
San Roque de Riomiera formaba parte de la antigua jurisdicción de los Montes de Pas, junto a los vecinos municipios de Vega de Pas y San Pedro del Romeral. En la actualidad, este enclave, compuesto por los núcleos de población de La Concha, Merilla y La Pedrosa, cuenta con 466 habitantes y su economía se basa fundamentalmente en el sector agropecuario.
En la Edad Media en esta comarca se practicaba un pastoreo extensivo con rebaños de composición heterogénea de propiedad señorial y eclesiástica. El aumento de población condujo al desarrollo, a lo largo de la Edad Moderna, de un eficaz sistema semitrashumante de explotación del ganado, que exigía continuos desplazamientos estacionales de las reses y sus pastores, siguiendo un circuito de prados asociados a cabañas-establo.
Este modelo de aprovechamiento, llamado pasiego, penetró en los lugares limítrofes y conllevó una radical modificación del paisaje, desde entonces compuesto por una sucesión de praderías parceladas con muros y salpicadas de cabañas de piedra. Además del valor estético de esta intervención humana a gran escala sobre la naturaleza, la comarca reviste especial interés etnográfico, dado que el funcionamiento del sistema pasiego se vio acompañado de la articulación de infinidad de soluciones prácticas y comportamientos singulares por parte de los grupos e individuos que vivían conforme al mismo.
Patrimonio Arqueológico
Los principales testimonios arqueológicos existentes en el término de San Roque de Riomiera son la cueva de Covallarco y la de Cascajosas, ambas en Merilla. La primera alberga un viejo horno de cal y una estructura de cierre, además de diversos restos óseos y líticos de origen prehistórico. La segunda cavidad ha resultado prácticamente destrozada por una cantera y custodia materiales de la Prehistoria reciente.
Patrimonio Religioso
Del patrimonio religioso del municipio cabe reseñar la iglesia de San Roque en La Pedrosa y la ermita de Nuestra Señora de los Dolores de Merilla. San Roque es un sencillo templo del siglo XVII; en el año 1660 está documentada la presencia de los maestros ensambladores Francisco de la Sierra Esles, procedente de Esles de Cayón, y su hijo Tomás de la Sierra en el contrato de construcción del retablo mayor de esta iglesia. La ermita de Nuestra Señora de los Dolores es un interesante santuario de grandes dimensiones levantado en mampostería y cubierto con lastras, al igual que las cabañas del entorno.
Etnografía
La cabaña pasiega.
En el siglo XVIII se generalizó la costumbre de tener una cabaña en cada uno de los prados: la pasiega surgió de la incorporación de la vivienda al henil. El modelo prototípico es un bloque de planta rectangular y dos alturas. El superior, llamado payo, se destina a almacenar la hierba segada y el inferior a guardar los animales, que se mantienen sujetos al pesebre por las cebillas colocadas a poca altura. Está construido con materiales locales, con entramados de madera y muros levantados en mampostería irregular con doble paramento, utilizándose el barro como aglutinante.
El tejado se compone de lastras de roca arenisca apoyadas sobre la hierba seca que recubre la ripia. En el exterior se abren dos vanos; al superior se accede por una escalera pétrea de aspecto macizo. En el payo se instala separado por paredes levantadas con tablas el sencillo recinto de vivienda.
Con el paso del tiempo, se desarrollan modelos más complejos de cabaña (llamada en estos casos vividora); en éstos, la escalera es sustituida por rústicas solanas de tablazón.
En la actualidad, la mitad de las cabañas está en manos de ganaderos en activo y muchas de ellas siguen asociadas a usos ganaderos, si bien son pocas las familias que viven en ellas y practican la ‘muda’. La mayor parte de estas cabañas pertenece a propietarios ancianos.
El salto pasiego.
Suele representarse a los pasiegos portando una larga vara o palanca. Se trata en realidad de un palo de madera de avellano, flexible y resistente, de más de dos metros de longitud, remachado en un extremo y limpio de corteza con fuego.
Se usaba tradicionalmente para salvar los obstáculos que pudieran interponerse en el camino de los ganaderos. Como en otros casos, este objeto práctico es protagonista de demostraciones de habilidad. En ellas el participante ha de demostrar su agilidad y destreza a la hora de saltar con el palo.
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Fax 0034 9 42 53 96 36



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