Palacio Santa María del Naranco se construyó como parte de un complejo arquitectónico que fue levantado, entre los años 842 y 850, como residencia real para períodos de descanso, en el centro de un bosque donde abundaba la caza.
Se trata de un edificio prerrománico de planta rectangular, compuesto por dos pisos. Ramiro I (842-850) es citado en las crónicas como el promotor de una serie de construcciones situadas sobre la ladera meridional del monte Naranco, a tres escasos kilómetros de Oviedo, la capital del Reino asturiano y sede de la corte.
En la actividad constructiva de Ramiro Iquizá estuvieron más presentes los deseos de grandeza y boato esplendoroso que los propósitos de imitar la religiosidad e intenciones políticas de su predecesor Alfonso II.
Sufrió varias alteraciones: en el s. XVIII, por ejemplo, se colocó una espadaña.
La imagen que ofrece en la actualidad es producto de la rehabilitación a la que fue sometida entre 1929 y 1934 porLuís Menéndez Pidal.
La planta baja, provista de una piscina de tipo romano en uno de los ángulos, muestra una bóveda de cañón que abarca el cuerpo central.
La planta superior, accesible a través de una escalera exterior, cuenta con un gran salón central de grandes dimensiones, con bóveda de cañón, y dos miradores laterales con arcos de medio punto, de gran importancia por suponer una novedad en el aprovechamiento arquitectónico de los vanos.
El edificio que hoy se conoce como iglesia, seguramente era el Aula Regia o Salón Real donde se celebraban diversas actividades del gobierno.Su planta es rectangular muy alargada, de 20 m. de longitud por 6 m. de anchura.
En alzado consta de dos pisos: en el inferior, la planta está dividida en tres secciones, la central, que seguramente fue utilizada como oratorio palatino, está cubierta con bóveda de cañón con refuerzo de arcos fajones que parten de un zócalo que recorre su perímetro, mientras que las dos laterales tienen cubierta de madera; la habitación occidental es un espacio aislado del resto de las dependencias iluminado por pequeñas ventanas con arcos de medio punto y sólo tiene acceso desde el exterior, el uso de este habitáculo es desconocido
En el extremo oriental, debajo del otro solario, hay otra pequeña dependencia que parece haber sido unasala de baños, pues en ella se conservan un baño, situado en un plano inferior al resto de la planta, y conducciones de agua, el acceso a este recinto se realiza desde el exterior y también desde el interior, con el que se comunica través de una escalera.
A la planta-superior se accede por una escalera exterior de dos tiros situada en la fachada Norte.
Esta planta noble tiene una estructura similar a la inferior: una gran sala rectangular y dos tribunas o miradores que flanquean el salón en el sentido longitudinal. El espacio central sin duda fue el epicentro del edificio, su obra arquitectónica es de sillarejo de irregular tamaño en su muros, en tanto que los arcos y elementos de refuerzo exterior son de sillares perfectamente labrados.
Está cubierto por una bóveda de cañón hecha en piedra toba, volcánica, reforzada por siete arcos fajones o perpiaños que descansan sobre una arquería ciega que refuerza los muros laterales del gran salón, contrarrestado por potentes pilares exteriores; esta arquería ciega, de arcos de medio punto ligeramente peraltados y de dimensiones decrecientes hacia los extremos, es soportada por pares de columnas geminadas con fustes decorados con motivos sogueados y capiteles tronco piramidales invertidos con la misma decoración cordal en las aristas y temas animalísticos muy esquematizados en las caras frontales.
Entre cada dos arcos, en las enjutas, debajo de las ménsulas de los arcos fajones de la bóveda, colgando de fajas, se hallan medallones decorados en su interior con temas de origen oriental formados por aves y cuadrúpedos afrontados, caballos y caballeros en actitud de combate.
A ambos lados de la sala se abren puertas y ventanas que dan acceso a los miradores. Cada uno de ellos tiene sus fachadas abiertas al exterior destacando las fachadas frontales que están formadas, cada una de ellas, por tres arcos de medio punto peraltados, cuya clave central adopta forma de T (tau), el arco central algo más elevado que los laterales y, lo mismo que en el resto del edificio, las columnas presentan cuatro fustes con decoración sogueada y capiteles de tradición corintia; en las caras laterales de los fustes exteriores existen muescas en las que seguramente iban engastadas los barandillas y celosías, hoy inexistentes, que seguramente tendrían una preciosista decoración calada, como vemos en la vecina iglesia de San Miguel.
Desde el exterior, las fachadas E. y O. presentan tres pisos armónicamente distribuidos sus volúmenes en relación al conjunto, los dos primeros se corresponden con los niveles de la planta baja y planta noble, mientras que el tercer piso está insinuado, sin que tenga una correspondencia interior, por medio de una ventana trífora típica del arte asturiano que repite la disposición de tres arcos decrecientes de los miradores principales.
Uno de los elementos de este palacio que precisa alguna explicación es el relativo a la decoración, en la actualidad exclusivamente escultórica y dependiente de la arquitectura, es más, son los propios elementos arquitectónicos los que en sí mismos adquieren valor decorativo como se puede apreciar en los contrafuertes estriados, en las roscas de los arcos remarcadas también con estrías, lo mismo que en las fajas horizontales que separan los pisos; la decoración sogueada de los fustes se repite en la decoración de los capiteles tronco piramidales invertidos sobre cuyas caras trapezoidales se incluyen en los cuarterones formados pequeñas figuras humanas, a veces parejas de caballeros afrontados, y cuadrúpedos o aves de inspiración oriental, como si los artistas del taller asturiano se hubiesen inspirado en tejidos o mármoles orientales de factura tardo romana.
El conjunto decorativo, a pesar de ser de una gran austeridad, adquiere una sorprendente armonía entre los elementos arquitectónicos y los puramente decorativos y escultóricos de los capiteles y de los treinta y dos medallones y sus correspondientes cintas que recorren verticalmente las caras exteriores e interiores de los muros.
Se trata de un edificio prerrománico de planta rectangular, compuesto por dos pisos. Ramiro I (842-850) es citado en las crónicas como el promotor de una serie de construcciones situadas sobre la ladera meridional del monte Naranco, a tres escasos kilómetros de Oviedo, la capital del Reino asturiano y sede de la corte.
En la actividad constructiva de Ramiro Iquizá estuvieron más presentes los deseos de grandeza y boato esplendoroso que los propósitos de imitar la religiosidad e intenciones políticas de su predecesor Alfonso II.
Sufrió varias alteraciones: en el s. XVIII, por ejemplo, se colocó una espadaña.
La imagen que ofrece en la actualidad es producto de la rehabilitación a la que fue sometida entre 1929 y 1934 porLuís Menéndez Pidal.
La planta baja, provista de una piscina de tipo romano en uno de los ángulos, muestra una bóveda de cañón que abarca el cuerpo central.
La planta superior, accesible a través de una escalera exterior, cuenta con un gran salón central de grandes dimensiones, con bóveda de cañón, y dos miradores laterales con arcos de medio punto, de gran importancia por suponer una novedad en el aprovechamiento arquitectónico de los vanos.
El edificio que hoy se conoce como iglesia, seguramente era el Aula Regia o Salón Real donde se celebraban diversas actividades del gobierno.Su planta es rectangular muy alargada, de 20 m. de longitud por 6 m. de anchura.
En alzado consta de dos pisos: en el inferior, la planta está dividida en tres secciones, la central, que seguramente fue utilizada como oratorio palatino, está cubierta con bóveda de cañón con refuerzo de arcos fajones que parten de un zócalo que recorre su perímetro, mientras que las dos laterales tienen cubierta de madera; la habitación occidental es un espacio aislado del resto de las dependencias iluminado por pequeñas ventanas con arcos de medio punto y sólo tiene acceso desde el exterior, el uso de este habitáculo es desconocido
En el extremo oriental, debajo del otro solario, hay otra pequeña dependencia que parece haber sido unasala de baños, pues en ella se conservan un baño, situado en un plano inferior al resto de la planta, y conducciones de agua, el acceso a este recinto se realiza desde el exterior y también desde el interior, con el que se comunica través de una escalera.
A la planta-superior se accede por una escalera exterior de dos tiros situada en la fachada Norte.
Esta planta noble tiene una estructura similar a la inferior: una gran sala rectangular y dos tribunas o miradores que flanquean el salón en el sentido longitudinal. El espacio central sin duda fue el epicentro del edificio, su obra arquitectónica es de sillarejo de irregular tamaño en su muros, en tanto que los arcos y elementos de refuerzo exterior son de sillares perfectamente labrados.
Está cubierto por una bóveda de cañón hecha en piedra toba, volcánica, reforzada por siete arcos fajones o perpiaños que descansan sobre una arquería ciega que refuerza los muros laterales del gran salón, contrarrestado por potentes pilares exteriores; esta arquería ciega, de arcos de medio punto ligeramente peraltados y de dimensiones decrecientes hacia los extremos, es soportada por pares de columnas geminadas con fustes decorados con motivos sogueados y capiteles tronco piramidales invertidos con la misma decoración cordal en las aristas y temas animalísticos muy esquematizados en las caras frontales.
Entre cada dos arcos, en las enjutas, debajo de las ménsulas de los arcos fajones de la bóveda, colgando de fajas, se hallan medallones decorados en su interior con temas de origen oriental formados por aves y cuadrúpedos afrontados, caballos y caballeros en actitud de combate.
A ambos lados de la sala se abren puertas y ventanas que dan acceso a los miradores. Cada uno de ellos tiene sus fachadas abiertas al exterior destacando las fachadas frontales que están formadas, cada una de ellas, por tres arcos de medio punto peraltados, cuya clave central adopta forma de T (tau), el arco central algo más elevado que los laterales y, lo mismo que en el resto del edificio, las columnas presentan cuatro fustes con decoración sogueada y capiteles de tradición corintia; en las caras laterales de los fustes exteriores existen muescas en las que seguramente iban engastadas los barandillas y celosías, hoy inexistentes, que seguramente tendrían una preciosista decoración calada, como vemos en la vecina iglesia de San Miguel.
Desde el exterior, las fachadas E. y O. presentan tres pisos armónicamente distribuidos sus volúmenes en relación al conjunto, los dos primeros se corresponden con los niveles de la planta baja y planta noble, mientras que el tercer piso está insinuado, sin que tenga una correspondencia interior, por medio de una ventana trífora típica del arte asturiano que repite la disposición de tres arcos decrecientes de los miradores principales.
Uno de los elementos de este palacio que precisa alguna explicación es el relativo a la decoración, en la actualidad exclusivamente escultórica y dependiente de la arquitectura, es más, son los propios elementos arquitectónicos los que en sí mismos adquieren valor decorativo como se puede apreciar en los contrafuertes estriados, en las roscas de los arcos remarcadas también con estrías, lo mismo que en las fajas horizontales que separan los pisos; la decoración sogueada de los fustes se repite en la decoración de los capiteles tronco piramidales invertidos sobre cuyas caras trapezoidales se incluyen en los cuarterones formados pequeñas figuras humanas, a veces parejas de caballeros afrontados, y cuadrúpedos o aves de inspiración oriental, como si los artistas del taller asturiano se hubiesen inspirado en tejidos o mármoles orientales de factura tardo romana.
El conjunto decorativo, a pesar de ser de una gran austeridad, adquiere una sorprendente armonía entre los elementos arquitectónicos y los puramente decorativos y escultóricos de los capiteles y de los treinta y dos medallones y sus correspondientes cintas que recorren verticalmente las caras exteriores e interiores de los muros.
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Palacio de Santa María del Naranco
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Tel: 0034 676 032 087
Fax:
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