La Cueva de Tito Bustillo, es la cueva más conocida de Asturias. Situada en las proximidades de Ribadesella, una de las cinco cuevas más importantes del mundo con Arte Paleolítico.
Su importancia se debe a la cantidad y calidad de sus representaciones artísticas y a un yacimiento excavado del Paleolítico Superior de gran condición. Pero, además, tenemos alrededor todo un conjunto de cuevas decoradas y habitadas que es muy difícil de encontrar en la época.
La Cueva de Tito Bustillo fue descubierta en 1968 por el grupo espeleológico Torreblanca, tiene once conjuntos grabados y pintados, que se desarrollan a lo largo de más de 800 m. en una cueva que pudo estar decorada en su práctica totalidad.
Los autores entrarían por el lado contrario al de hoy, por la entrada que mira hacia el pueblo de Ardines y hacia la hondonada donde el río San Miguel entra en la roca para formar las cuevas sucesivas del macizo.
Allí hay una caída de rocas que taponó un acceso más bien estrecho de golpe, matando en la caída a uno de los ocupantes que allí yace tumbado.
Hacia fuera y hacia dentro de esa entrada antigua viviría el grupo de Tito Bustillo, que además decoraría profusamente su lugar de vivienda, con grabados y pinturas que vamos conociendo ahora.
Allí se desarrolló la excavación que nos dio a conocer piezas de sílex y objetos de hueso, esculturinas, agujas de coser, espátulas, azagayas y arpones.
Más al interior aparecen grandes bloques caídos del techo, quizás en el mismo momento en que cayeron los de La Cuevona, y que fueron aprovechados por los habitantes paleolíticos para hacer sus propias casas entre ellos, pintando y grabando sus superficies por fuera y por dentro hasta grandes alturas.
Sería un espacio impresionante, lleno de color, que bien iluminado chocaría vivamente a todo el que lo viera. Mucho se pintó, tanto, que hay una superficie donde se preparaba el colorante para pintar, y un sitio donde se machacaba el rojo en la oquedad de una estalagmita.
En el interior de La Cueva de Tito Bustillo hay espacios más y menos importantes; el más importante de todos es la Galería Principal, donde se suceden figuras de gran tamaño de renos y caballos sobre un fondo de grandes figuras rojas de mayor antigüedad y donde se incluyen formas femeninas humanas de gran tamaño.
Grabados y pinturas se superponen unas a otras a lo largo de más de diez mil años, desde el 22000 hasta el 10000 antes de Cristo, indicándonos las preferencias del grupo a lo largo de tanto tiempo. Hay otros dos paneles en la Galería Principal, con figuras de menor tamaño, pintadas y grabadas como las más grandes a partir de todas las técnicas usadas en el Paleolítico.
Fue el sitio donde con más fuerza se emplearon los artistas, sin duda el más importante para ellos y para el sentido de sus representaciones.
Las figuras se suceden a lo largo de la cueva, a los lados, en galerías laterales, como el conjunto de la Galería de los Caballos, donde se grabaron algunos de los más bellos de todo el Paleolítico, aprovechando los resaltes naturales de la pared.
En otro conjunto encontramos una de las pocas figuras de cetáceo que conocemos en el Arte Paleolítico, grabada sobre la pared en un trazo muy superficial raspado y acompañada de cabras y bisontes.
Según vamos llegando al final de La Cueva de Tito Bustillo, ahora el principio, las figuras son más raras, pero ante nuestra sorpresa, y al ascender por una galería lateral, nos encontramos con la presencia de la única cámara dedicada a la figura y al sexo femenino conocida en el Paleolítico. Son figuras de mujer de perfil, que tiene pintado el sexo de frente, y aprovechan en ocasiones los resaltes de la pared para conformar los perfiles femeninos.
Son de buen tamaño, superiores al metro de altura, y se parecen mucho a las que están en la capa inferior de la Galería Principal, marcando el estilo de las épocas más antiguas de aquél. Esta galería es denominada como el Camarín de las Vulvas.
La Cueva de Tito Bustillo es la principal del llamado conjunto de Ardines, que no son un grupo de cuevas aisladas donde ocasionalmente vivieran familias paleolíticas, sino un espacio único habitado durante más de diez mil años en el Paleolítico Superior, pero durante otros tantos en el Paleolítico Medio Anterior, y durante algunos miles más al terminar el Paleolítico y llegar la bonanza actual a partir del 8.000 antes de Cristo.
Se trata de un lugar denominado de agregación, de un centro de referencia y reunión de los grupos sociales que lo habitaron, en diez cuevas al menos y al mismo tiempo. Es un sitio de poblamiento, relativamente estable, con habitaciones próximas desde el exterior y más próximas desde un interior por el que muy frecuentemente se podrían comunicar entre sí.
Dentro de Ardines La Cueva de Tito Bustillo es la más importante y mejor decorada a lo largo de todo el tiempo y la que probablemente daría cobijo a más personas y a más reuniones, en un espacio múltiple de vivienda, relación, reunión y actividades artísticas y sociales.
Su importancia se debe a la cantidad y calidad de sus representaciones artísticas y a un yacimiento excavado del Paleolítico Superior de gran condición. Pero, además, tenemos alrededor todo un conjunto de cuevas decoradas y habitadas que es muy difícil de encontrar en la época.
La Cueva de Tito Bustillo fue descubierta en 1968 por el grupo espeleológico Torreblanca, tiene once conjuntos grabados y pintados, que se desarrollan a lo largo de más de 800 m. en una cueva que pudo estar decorada en su práctica totalidad.
Los autores entrarían por el lado contrario al de hoy, por la entrada que mira hacia el pueblo de Ardines y hacia la hondonada donde el río San Miguel entra en la roca para formar las cuevas sucesivas del macizo.
Allí hay una caída de rocas que taponó un acceso más bien estrecho de golpe, matando en la caída a uno de los ocupantes que allí yace tumbado.
Hacia fuera y hacia dentro de esa entrada antigua viviría el grupo de Tito Bustillo, que además decoraría profusamente su lugar de vivienda, con grabados y pinturas que vamos conociendo ahora.
Allí se desarrolló la excavación que nos dio a conocer piezas de sílex y objetos de hueso, esculturinas, agujas de coser, espátulas, azagayas y arpones.
Más al interior aparecen grandes bloques caídos del techo, quizás en el mismo momento en que cayeron los de La Cuevona, y que fueron aprovechados por los habitantes paleolíticos para hacer sus propias casas entre ellos, pintando y grabando sus superficies por fuera y por dentro hasta grandes alturas.
Sería un espacio impresionante, lleno de color, que bien iluminado chocaría vivamente a todo el que lo viera. Mucho se pintó, tanto, que hay una superficie donde se preparaba el colorante para pintar, y un sitio donde se machacaba el rojo en la oquedad de una estalagmita.
En el interior de La Cueva de Tito Bustillo hay espacios más y menos importantes; el más importante de todos es la Galería Principal, donde se suceden figuras de gran tamaño de renos y caballos sobre un fondo de grandes figuras rojas de mayor antigüedad y donde se incluyen formas femeninas humanas de gran tamaño.
Grabados y pinturas se superponen unas a otras a lo largo de más de diez mil años, desde el 22000 hasta el 10000 antes de Cristo, indicándonos las preferencias del grupo a lo largo de tanto tiempo. Hay otros dos paneles en la Galería Principal, con figuras de menor tamaño, pintadas y grabadas como las más grandes a partir de todas las técnicas usadas en el Paleolítico.
Fue el sitio donde con más fuerza se emplearon los artistas, sin duda el más importante para ellos y para el sentido de sus representaciones.
Las figuras se suceden a lo largo de la cueva, a los lados, en galerías laterales, como el conjunto de la Galería de los Caballos, donde se grabaron algunos de los más bellos de todo el Paleolítico, aprovechando los resaltes naturales de la pared.
En otro conjunto encontramos una de las pocas figuras de cetáceo que conocemos en el Arte Paleolítico, grabada sobre la pared en un trazo muy superficial raspado y acompañada de cabras y bisontes.
Según vamos llegando al final de La Cueva de Tito Bustillo, ahora el principio, las figuras son más raras, pero ante nuestra sorpresa, y al ascender por una galería lateral, nos encontramos con la presencia de la única cámara dedicada a la figura y al sexo femenino conocida en el Paleolítico. Son figuras de mujer de perfil, que tiene pintado el sexo de frente, y aprovechan en ocasiones los resaltes de la pared para conformar los perfiles femeninos.
Son de buen tamaño, superiores al metro de altura, y se parecen mucho a las que están en la capa inferior de la Galería Principal, marcando el estilo de las épocas más antiguas de aquél. Esta galería es denominada como el Camarín de las Vulvas.
La Cueva de Tito Bustillo es la principal del llamado conjunto de Ardines, que no son un grupo de cuevas aisladas donde ocasionalmente vivieran familias paleolíticas, sino un espacio único habitado durante más de diez mil años en el Paleolítico Superior, pero durante otros tantos en el Paleolítico Medio Anterior, y durante algunos miles más al terminar el Paleolítico y llegar la bonanza actual a partir del 8.000 antes de Cristo.
Se trata de un lugar denominado de agregación, de un centro de referencia y reunión de los grupos sociales que lo habitaron, en diez cuevas al menos y al mismo tiempo. Es un sitio de poblamiento, relativamente estable, con habitaciones próximas desde el exterior y más próximas desde un interior por el que muy frecuentemente se podrían comunicar entre sí.
Dentro de Ardines La Cueva de Tito Bustillo es la más importante y mejor decorada a lo largo de todo el tiempo y la que probablemente daría cobijo a más personas y a más reuniones, en un espacio múltiple de vivienda, relación, reunión y actividades artísticas y sociales.
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Cueva de Tito Bustillo
Ribadesella
E-33560 Ardines, Ribadesella, Asturias
Tel: 0034 902 190 508
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Ribadesella
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