¿Es posible colonizar Marte?

En cuanto a los planetas hogareños, la Tierra hace tictac a la mayoría de las cajas: oxígeno, agua, comida y hermosas vistas. Pero también hay riesgos que hay que tener en cuenta. ¿Qué pasaría si una guerra nuclear, una colisión de asteroides o una IA sin escrúpulos lo convirtieran en humo, borrando nuestra frágil existencia?

Por suerte, Elon Musk está un paso por delante y el año pasado esbozó su ambición de enviar humanos a Marte como un “backup drive” para la civilización. Ahora, el empresario multimillonario ha proporcionado más detalles de su visión de convertir a los humanos en una especie multiplanetaria en un documento fácil de leer, publicado en la revista New Space, que lleva el título apropiado. El documento describe los primeros diseños de la gigantesca nave espacial, diseñada para transportar 100 pasajeros, que espera construir.

Un éxodo que cambiaría nuestras vida

“El nivel de empuje es enorme”, afirma el documento. “Estamos hablando de un empuje de despegue de 13.000 toneladas, así que será bastante tectónico cuando despegue.”

Crear una civilización completamente autosostenida de alrededor de un millón de personas -el objetivo final- llevaría entre 40 y 100 años, según los planes. Sin embargo, antes de que se produzca la colonización total, Musk necesita atraer a los primeros pioneros para que allanen el camino.

La situación actual se resume en un diagrama de Venn que muestra dos círculos no interseccionales que representan, por un lado, el tipo de personas que estarían dispuestas a subirse al cohete Mars y, por el otro, aquellos que podrían permitirse este tipo de aventura. Una estimación optimista del coste actual se estima en 10.000 millones de dólares por persona.

¿Cómo llegar hasta Marte?

“Lo que tenemos que hacer es mover esos círculos juntos”, explica Musk. Si el costo de la misión se redujera al costo de una casa promedio en los Estados Unidos, predice, la gente comenzaría a inscribirse en números lo suficientemente grandes como para iniciar un proyecto de civilización multiplanetaria. “Dado que Marte tendría una escasez de mano de obra durante mucho tiempo, los puestos de trabajo no serían escasos”, señala.

A lo largo de todo el proceso, el papel adquiere un tono alegre y uniforme y no se empantana excesivamente en los detalles técnicos. Una sección titulada “Por qué Marte”, explica que el planeta rojo es esencialmente el mejor de una mala suerte. “Venus es un baño de ácido caliente de alta presión – super-alta presión… en absoluto como la diosa”, escribe Musk. “Así que, sería muy difícil hacer que las cosas funcionen en Venus.”

La luna es descartada por ser demasiado pequeña para la visión global: “En realidad no tengo nada en contra de ir a la luna, pero creo que es un reto volverse multi-planetario en la luna porque es mucho más pequeño que un planeta.”

“Sería muy divertido estar en Marte porque tendrías una gravedad que es aproximadamente el 37% de la de la Tierra, así que podrías levantar cosas pesadas y atarlas alrededor”, agrega, prediciendo que los tiempos de viaje podrían eventualmente ser reducidos a 30 días.

El diseño de la nave espacial se resume como: “En cierto modo, no es tan complicado”, lo que los críticos podrían señalar que va en contra de la reputación de este campo de la ciencia. Desde el punto de vista financiero, hay algunos desafíos por delante, reconoce el documento: “Tenemos que averiguar cómo mejorar el costo de los viajes a Marte en un cinco millones por ciento”.

La financiación del viaje

Sin embargo, Musk tiene algunas ideas sobre cómo se pueden conseguir estos enormes ahorros. La reutilización de los cohetes podría reducir el coste de los vuelos espaciales mil veces y la recarga de combustible en órbita en lugar de aterrizar también podría suponer un ahorro considerable. Sin embargo, los científicos espaciales siguen siendo escépticos sobre la visión.

En una entrevista reciente, Ellen Stofan, ex jefa científica de la NASA, descartó la idea de que alguna vez habría una transferencia masiva de humanos a otro planeta, añadiendo que tocar la trompeta de la idea corre el riesgo de ser una distracción de los problemas que enfrentamos en nuestro planeta natal. “No veo una transferencia masiva de humanidad a Marte, nunca”, dijo. “La primera tarea es mantener este planeta habitable… No hay un planeta B.”

Al comentar en Twitter, Mark McCaughrean, asesor principal de ciencia y exploración de la Agencia Espacial Europea, dio un tono combativo. “Es un campo de inversión de ojos salvajes, alimentado por el entusiasmo de fanáticos crédulos educados en el cómic de ciencia ficción, envuelto en el evangelismo de salvar a la humanidad de sí misma y de los problemas que hemos causado en este planeta, una especie de destino manifiesto de los tiempos modernos”, dijo en un tweet en respuesta al periódico.

“Estoy menos preocupado por hacer de los humanos una especie multiplanetaria que por hacer de la Tierra un planeta multiespecie sostenible, antes de que nos vayamos a emborrachar para colonizar el sistema solar”, añadió.