may 14 2013
Sierra de la Demanda , Burgos. 2ª parte.
Continuamos nuestra ruta por la Sierra de la Demanda de Burgos
RUTAS, ARTE, HISTORIA Y OCIO
EL CORAZÓN DE LA DEMANDA
Por la carretera de Soria hay que enlazar con Barbadillo del Mercado. Desde este pueblo y remontando las trucheras aguas del río Pedroso se llega a Vizcaínos de la Sierra. Pueblo típicamente serrano, su caserío aparece presidido por la silueta de una iglesia románica que se recorta imponente frente a las altas montañas de la Demanda, Levantada en la segunda mitad del siglo XII, la iglesia parroquial de San Martín destaca por la pureza arquitectónica y por la armonía de su conjunto. Sobre el resto de los elementos del templo, ábside semicircular, pórtico y nave, sobresale la elevada y maciza torre de tres cuerpos.
Desde Vizcaínos merece la pena tomar la estrecha y serpenteante carrera de montaña que conduce al cercano Jaramillo de la Fuente.
Este pueblo conserva también una notable iglesia románica. Además del ábside y la torre, el principal elemento del templo es su elegante galería porticada. Orientado al Sur por razones climatológicas, este pórtico consta de los siete arcos tradicionales que se apoyan en columnas dobles con capitales de influencia silense. Como casi todo el conjunto es del último tercio del XII. Entre las bien conservadas casas serranas de Jaramillo -con sus características chimeneas encestadas se alza un original rollo jurisdiccional.

A muy pocos kilómetros se encuentran San Millán de Lara. Dominando su notable conjunto rural, cuajado de numerosas casas serranas de piedra, destaca una iglesia románica levantada en el año 1165 por Benito, Miguel y Martín, sobre la primitiva cueva del santo eremita que da nombre al pueblo. En su interior todavía se conserva un elegante arco mozárabe.
De nuevo en Vizcaínos la pista asfaltada paralela al Pedroso atraviesa uno tupidos bosques de roble rebollo y alcanza la carretera C-113 que se dirige hacia Barbadillo del Pez. Dividido en dos barrios lo más destacado de este pueblo son las casas porticadas, apoyada en grandes vigas de madera, que se abren en su calle principal. También es muy señalada la romería de la Virgen del Rebollar, patrona de todo el Valle de Valdelaguna.
Precisamente en Barbadillo del Pez se debe tomar la carretera que se interna en este mencionado valle. Tras contemplar la bella traza del puente de Vallejimeno, se alcanza Huerta de Abajo. En las afueras de este pueblo y en la misma orilla del río Tejero se alzan los restos de una ferrería del siglo XV. De la larga tradición metalúrgica de Valdelaguna da fe el hallazgo de un depósito de hachas, puñales, lanzas y hojas de afeitar pertenecientes al Bronce Final. De Huerta de Abajo parte una estrecha carretera de montaña que permite acercarse hasta los más escondidos tesoros de Valdelaguna; unas espectaculares y centenarias dehesas de roble, acebo y haya. Las de Tolbaños de Abajo y Huerta de Arriba son las mejor conservadas.
Una pista forestal asfaltada permite saltar desde Valdelaguna hasta el cercano Monterrubio de Demanda. Los espesos bosque que rodean – principalmente de hayas y robles- este pueblo son el lugar ideal para presenciar, al comienzo del otoño, la inolvidable berrea del ciervo.
La carretera alcanza enseguida Barbadillo de Herreros. La prosperidad de la que gozó esa localidad durante varios siglos se basaba en los pilares fundamentales: la ganadería trashumante y las famosas ferrerías en las que se forjaron las espadas de los más importantes y legendarios héroes castellanos. De la primera actividad quedan como testigos las numerosas casas-palacios blasonadas levantadas por las privilegiadas familias que pertenecían al Honrado Concejo de La Mesta. También y en las afueras del Barbadillo de Herreros se mantiene en pie los restos de una fundación que ya era citada en 1044 en los documentos del Monasterio de Arlanza. Tampoco hay que olvidar que en su iglesia parroquial se guarda una escultura en mármol atribuida a Diego de Siloé.
Un profundo desfiladero excavado por el río Pedroso en las potentes pizarras del Cámbrico Inferior facilita a la carretera continuar su marcha. De lo más escarpado de la garganta parte una desviación que permite acercarse hasta el pequeño y aislado pueblo de Riocavado de la Sierra. Tras contemplar su iglesia románica a la que ya jamás dará sombra la que fuera la olma más grande de España, es preciso proseguir a la búsqueda e Pineda de la Sierra.
Una vez superadas las fuertes rampas del puerto del Manquillo y siguiendo el curso del recién nacido río Arlanzón se alcanza Pineda. Enmarcado entre las altas cumbres de la sierra y rodeado por extensos bosques autóctonos hayas, rebollos, acebos y abedules -este pueblo manifiesta en sus numerosas casonas el esplendor que tuvo desde la Edad Media como importante centro ganadero. Su monumento más destacado es la iglesia de Santa Juliana que, además de un ábside y una portada románicos conserva una magnífica galería porticada, fechada en la segunda mitad del XII y que está considerado como una de las más bellas de todo el románico rural castellano.

Desde Pineda y bordeando los dos pantanos del Arlanzón se alcanza la carretera que enfila con dirección a Pradoluengo. Nada más cambiar de cuenca hidrográfica el Arlanzón y sus afluentes vierten al Duero y buscar el curso alto del Tirón, ya en la cuenca del Ebro, hay que detenerse en Valmala conserva una buena cabecera románica y acercarse a conocer las aldeas de Rábanos y Villamudria. Unos pocos kilómetros más, sitúan al viajero en la ribera del Urbión, río que desciende embravecido desde los cercanos neveros del pico San Milán. Santa Cruz del Valle Urbión, el primer pueblo que cruzan sus limpias aguas, mantienen en pie un interesante y armónico conjunto de casas tradicionales en las que destacan los entramados de madera rellenos de cascajos.
Con un pico San Millán sus 2131 metros son la máxima altura de la provincia burgalesa que denomina majestuoso el paisaje, se llega a la industriosa localidad de Pradoluengo. Famosa por sus boinas y calcetines merece un alto en el camino para disfrutar de su aire puro y transparente.
Por Villagalijo y Santa Olalla se llega hasta San Vicente Del Valle. En las afueras de esta localidad se encuentra un antiguo y restaurado templo con restos finales del siglo VI, del periodo hispanovisigodo.
El último pueblo burgalés de la Sierra de la Demanda es Fresneda de la Sierra del Río Tirón. En esta pintoresca localidad, además de su peculiar trazado urbano, se puede visitar la iglesia parroquial, levantada a mediados del siglo XVI, que conserva en su interior un bello retablo romanista obra del famoso escultor local Rodrigo de la Haya. Remontando las aguas del tirón, festoneadas por unos umbríos hayedos, se puede llegar hasta uno de los lugares más emblemáticos y aislados de toda la Sierra de la Demanda: El Pozo Negro

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