may 07 2013
Ribera del Duero, Burgos.
Situada la comarca en el extremo meridional de la provincia de Burgos y bañada por el Duero, que la cruza y vertebra, la Ribera del Duero es tierra de vinos, nobles y antiguos. Vastas lomas onduladas dibujan el paisaje ribereño, el valle del Duero, ancho y plano, surcado por el río que fecunda la vega, bajo un sol que besa los extensos cultivos de viñedo y pone reflejos de plata en el horizonte. Frontera natural entre los reinos cristianos del norte y los musulmanes del sur en los lejanos días de la Reconquista, sus tierras atesoran una densa historia y un rico patrimonio artístico guardan sus iglesias y monasterios. Clunia, Caleruega, Roa de Duero, Peñaranda, la Vid, o Aranda de Duero, nos salen al paso ofreciéndonos los secretos del pasado, la grandeza de sus monumentos y la belleza de su entorno, invitándonos, además, a disfrutar de su famosa gastronomía y de sus excelentes vinos.
El río Duero da nombre a la comarca que ocupa el extremo meridional de la provincia burgalesa. Su capital, Aranda de Duero, queda a 80 km de Burgos, en la carretera N-I de Madrid a Irún. La cruza, en Aranda la carretera N-122, Zaragoza-Portugal. Por carreteras comarcales, desde Gumiel de Izán, a 68 km de Burgos, podemos desviarnos a Caleruega, Clunia y Peñaranda de Duero. Al otro lado de la comarca queda Roa, a 84 km de Burgos.
Como lugares de interés, además de Aranda de Duero, la capital, Caleruega, Peñaranda de Duero, el Monasterio de la Vid y las ruinas romanas de Clunia. En el entorno de Roa quedan la villa fortificada de Haza, el convento de la Aguilera y las típicas bodegas de Fuentecén,Pedrosa de Duero y La Horra.
POBLACIONES
ARANDA DE DUERO
La capital de comarca ribereña, se encuentra en el centro de la extensa vega que riega el río Duero. Ciudad antiquísima, de los pueblos antiguos tomó su nombre, Aranda (“vega amplia”) y del río el sobrenombre de Duero. Lugar de realengo, ya en el siglo XIII la villa había obtenido de Sancho IV y de Pedro I su condición de realenga, posición a la que nunca quisieron renunciar los arandinos. De ello dieron pruebas cuando, durante la minoría de edad de Fernando IV, Diego López de Haro quiso hacerse con la villa. La torre de la iglesia de Santa María, levantada en el siglo XII como elemento defensivo, es testigo de aquellas intrigas cortesanas.
Corte en el reinado de Enrique IV, en ella el arzobispo Alfonso Carrillo convocó un Concilio en el año 1473, celebrado en la iglesia de San Juan. Leal la villa a la causa de la princesa Isabel para la sucesión de la corona, es en esta época cuando, a finales del siglo XV, comienzos del XVI, se realiza, entre otras importantes obras, la portada de la iglesia de Santa María, en la que lucen los escudos reales. No muy lejos, aunque de construcción anterior, la iglesia de San Juan embellecía sus capillas con notables retablos platerescos Pero junto al casco viejo, donde alternan antiguos palacios y casonas señoriales con sencillas casas de piedra y adobe; con su plaza mayor soportalada, sus callejas y sus típicas bodegas que constituyen un patrimonio arquitectónico tan importante como desconocido –algunas de las cuales son tan antiguas como la propia villa, se levanta la ciudad moderna, próspera y acomodada. Punto neurálgico en las comunicaciones con Madrid, Burgos y Valladolid, Aranda de Duero es la tercera ciudad en importancia de la provincia burgalesa, volcado su futuro en el polígono industrial, donde los transformados agrícolas, la fabricación de neumáticos, la industria química, la avicultura y, cada vez más, el vino, son industrias básicas, sin olvidar el turismo, atraído por sus monumentos y su buena mesa, donde el rey es el cordero asado, acompañado de los no menos famosos tintos de Ribera. Iglesia de Santa María. Gótica, del siglo XV. De bellísima portada atribuida a Simón de Colonia. En el interior, de tres naves y crucero, destaca la capilla de los Salazar, la escalera del coro, de estilo mudéjar, y el púlpito renacentista, obra de Juan de Cambray y Miguel de Espinosa.
Iglesia de San Juan. Su torre fortificada formó parte de las defensas de la villa. En ella se celebró, en 1473, el Concilio de Aranda. De construcción gótica, anterior a la de Santa María, luce elegante portada de arcos apuntados sostenidos por delicados capiteles y una imagen del Bautista. Dentro de la iglesia, en la capilla de las Calderonas, podemos admirar un bello retablo plateresco, con pinturas de autor desconocido, de principios del siglo XVI.
Palacio de los Berdugo. Elegante mansión señorial mandada construir en el siglo XV por Martín Durango.
Humilladero. Se encuentra a la salida de la villa. Fue levantado en el siglo XVI y en él destaca suartesonado y las imágenes góticas de la Virgen y el Cristo.
Santuario de la Virgen de las Viñas. Construido en el siglo XVII. En él se encuentra la Patrona de Aranda, una bella imagen de la Virgen con el Niño, del siglo XV. Puente de las Tenerías. De origen medieval, sobre el río Bañuelos. En los alrededores de Aranda de Duero se encuentra la población de Sinovas. Su iglesia parroquial tiene portada románica y en su interior debemos admirar la escalera del coro, el retablo mayor, renacentista del siglo XVI y un extraordinario artesonado del siglo XV.
Fiestas:“La Bajada del Angel”, el Domingo de Resurrección. El primer domingo de mayo la “Fiesta de la Cruz”. En septiembre, fiestas patronales en honor de la Virgen de las Viñas.
FUENTESPINA
Conjunto interesante de arquitectura popular. Iglesia de San Miguel y ermita del Padre Eterno.
FUENTELCÉSPED
Iglesia renacentista de San Miguel y ermita de la Virgen de la Nava.
Fiestas: En junio, popular “traída” y “llevada” de la Virgen de Nava a su ermita a la iglesia parroquial acompañada de típicos danzantes.
SANTA CRUZ DE LA SALCEDA
Conjunto tradicional de bodegas y lagares.
VADOCONDES
Interesante conjunto urbano amurallado con un arco con las armas de los Austrias, y rollo jurisdiccional. Su iglesia de la Asunción, de primitiva construcción gótica con añadidos posteriores, conserva varios retablos de interés y un valioso Cristo.
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Monasterio premostratense, hoy de agustinos, fundado en el siglo XII en el lugar donde, según la tradición, fue encontrada, en tiempos del Alfonso VII, una imagen de la Virgen escondida entre unos pámpanos de vid, en la ribera del Duero. La primitiva fábrica románica fue sustituida por otra gótica a la que se añadieron elementos renacentistas en tiempos del abad don Iñigo López de Mendoza. La fachada de la iglesia está labrada según estilo churrigueresco, rematado por una airosa espadaña que alcanza los 33 metros de altura. La cabecera de la iglesia, de planta ochavada y cúpula sobre trompas, fue construida por Sebastián de Oria y Pedro de Resines. En el retablo mayor destaca la imagen de Nuestra Señora de la Vid, del siglo XIV, en piedra policromada. Interesantes son, también, la sillería del coro, el claustro, la sala capitular y la espléndida biblioteca. El espléndido conjunto merece el calificativo de “El Escorial de la Ribera”.
PEÑARANDA DE DUERO
Amparado bajo el castillo medieval de los Avellaneda, se extiende el caserío en torno a la calle Real y la elegante plaza del Duque, donde se encuentra el rollo jurisdiccional. Cuenta con varias casonas nobles y viviendas tradicionales de piedra y adobe.
Singular casco urbano con restos de muralla. En lo alto del cerro los restos del castillo aparecen como una nave rota, anclada en tierra. Es una de las poblaciones más bellas y pintorescas de la provincia de Burgos.
Iglesia ex colegial de Santa Ana. Impresionante templo de una sola nave construido a mediados del siglo XVI siguiendo trazas del Gil de Hontañón. En la portada, ya barroca, se alojan varios bustos romanos traídos de Clunia. Palacio de los Zúñiga y Avellaneda. Palacio renacentista encargado por don Francisco de Zúñiga y Avellaneda, al parecer, a Francisco de Colonia. Su portada, con escudo de los Zúñiga entre tenantes, se abre señorial a la gran plaza y en su interior lucen, alrededor del elegante patio central, habitaciones bellamente decoradas, como el Salón de Embajadores, presidido por una finísima chimenea de estucos, sobre la que se abre una tribuna cerrada con fina celosía, desde la que la música sonaba en las grandes fiestas palaciegas. La mayoría de las estancias, así como la amplia escalinata, se cubren con artesonados góticos, mudéjares y renacentistas.
Convento de San José. De apariencia humilde, el convento de San José del Carmen fue construido a las afueras de la villa en el siglo XVI.
Botica de los Jimeno. Perteneciente a una tradicional familia de boticarios y farmacéuticos, conserva la botica tradicional del siglo XVII con un espléndido botamen de la época.
Castillo. Centro de interpretación de los castillos.
Destaca, entre el folclore popular ribereño, la “jota peñarandina”.
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