mar 30 2009
Cabárceno presenta a una elefanta criada a biberón
El Parque de la Naturaleza de Cabárceno presentó la semana pasada en sociedad a Cristina, una elefanta africana criada a biberón. Además de ser uno de los principales centros turísticos de Cantabria, el Parque de Cabárceno es también una referencia a nivel mundial desde el punto de vista científico.
Después de ser rechazada por su madre al nacer, la elefanta africana fue criada a biberón por el equipo de veterinarios y cuidadores del Parque. Cristina, que en junio cumplirá tres años, es también la primera elefanta africana de segunda generación que nace en el Parque de la Naturaleza de Cabárceno, donde ya han visto la luz un total de trece elefantes. Esta cifra convierte a Cabárceno en el parque del mundo donde mayor número de elefantes africanos han nacido en cautividad.
El consejero de Cultura, Turismo y Deporte del Gobierno de Cantabria, Francisco Javier López Marcano, destacó en la presentación de la elefanta la faceta científica desarrollada en el Parque de la Naturaleza de Cabárceno, cuyos resultados “son ejemplo a nivel mundial”, tanto en lo que se refiere a la labor de protección de especies amenazadas como a la reproducción en cautividad y el estudio de programas científicos.
“El Parque de la Naturaleza de Cabárceno no es sólo uno de los principales centros turísticos de Cantabria, sino un lugar de referencia a nivel científico”, explicó López Marcano.
Después de dos años de cuidados especiales, debido al rechazo de su madre desde que naciera, Cristina empieza a hacerse adulta y comienza su periodo de integración con los otros once elefantes que conviven en el Parque de la Naturaleza de Cabárceno.
Aprovechando la experiencia de la crianza del elefantito Pepe (otro de los inquilinos de Cabárceno), el equipo de veterinarios del parque optó por criar a la pequeña elefanta con leche en polvo, haciéndole ganar entre 500 y 700 gramos diarios de peso.
En cuanto a su integración en el grupo, está siendo lenta y laboriosa. Con el objeto de que no perdiese el contacto con los otros elefantes, se habilitó un box en la cuadra del recinto de elefantes, donde pasaba las noches, oyendo y oliendo al resto de los componentes de la manada, evitando de esta forma que Cristina se considerase más un humano que un elefante.
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